Asociación para la protección de animales callejeros

Entidad de bien público- Registro Nº 1555

Wilde- Avellaneda- Buenos Aires- Argentina

No tenemos refugio ni recibimos animales

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HOMENAJES

 

A Nuestros Callejeros

Este es un espacio para homenajear y honrar a nuestros queridos callejeros que ya no están con nosotros, pero que permanecerán por siempre en nuestros corazones. A Berru, Polaca, Bruno, Bambi, Cremita, Kaira, Rocky, Flaca, Manca, Mara, Chino (Sin Orejas), Hermana, Colorada, Sushi (Pechochita), Polaco, Negrita, Pancho, Rubia, Hermanito, Bambina, Marco Antonio, Melena (Oso), Salchi, Homero (Colita), Ratín (Dumbo), Machito, Pequinesito, Rubia II, Cachorri, Angelita, Indiferencia, Enano, Tricolor, Manchitas, Blanca, Pastora, Zorrita, Teme, Marrin, Tigre, Geppe, Luz y sus hermanitos, Negra, Abe, Vaki ... Y a todos los cachorritos y gatitos que ni siquiera tuvimos la oportunidad de ponerles un nombre ... Los Queremos Mucho. Gracias por todo el amor que compartieron con nosotros.

Geppe

El Abuelo Tigre

Pastora

La Abuela Berru

La Abuela Blanca

Enano

Manchas

Pequinesito

Chino

Hermana

Manca

Rocky

Salchi

Machito

Cachorri

Zorrita


Berru. Carta de Su Padrino.

Berru

La Plata, 17 de abril de 2008.

Querida Berru, amada perrita callejera. Ahora que te fuiste para siempre y nos quedamos aquí muy solos, te quiero decir que gracias a vos entendí algunas cosas que nunca antes había podido tener claras; te las voy a contar Berru.

Entendí que no es cierto que los perros no hablan ni entienden el idioma castellano, que no sólo por las palabras pasa la comunicación y que la dueña de una cola moviéndose de contenta es un signo de alegría tan claro como que dos y dos son cuatro.

Que unos ojos expresivos mueven montañas y hacen bailar a los elefantes, que la gratitud no tiene precio y que la vida es mucho más que eso que nos pasa a los seres humanos cuando suena el despertador por las mañanas. 

Ahora que te bebiste de golpe todas las estrellas, querida Berru, necesito decirte que te amé casi sin conocerte, a través de las fotos que me enviaba regularmente Romina desde Wilde. 

Que eras bonita, que tus vivos ojos de perrita experta en calles eran tan pícaros como los de nuestros niños. Vos nena, fantástico animal callejero de miles de intemperies, me enseñaste lo que es la misericordia, ese feeling visceral de piedad por el dolor ajeno, por la miseria de un hermano de la vida.

A través de las cartas de Romina yo iba siguiendo tu trayectoria Berru, imaginando por qué sector del parque Domínico andarías, velando porque no te hicieran ya más daño, queriendo que nunca más te faltara un plato de comida.

Hace pocos días me preocupé cuando supe que tenías algún problemita de salud pero luego me quedé tranquilo al saber que Romina te había dado techo y cobijo; si hasta te vi en una foto con una mantita puesta para el frio y una alfombrita que te hacía de cama.

¿Sabés Berruchi qué es lo que me pone triste? ... que en esos 12 o 15 años que viviste ningún hermano mio se haya detenido unos minutos a mirar tus ojos para poder entender que no somos los propietarios del planeta ni de la vida. Me entristece que tu casa haya sido siempre el pasto del parque Domínico y caen sobre mi alma todas las tormentas que habrás tenido que tragarte y todos los frios y las hambres que habrás tenido que soportar. Espero que nos sepas perdonar. 

Que perdones al que te abandonó en el parque, a los que te pegaron, a los que faltos de misericordia no repararon en vos; que nos disculpes toda la maldad que supimos sembrar en esta bendita tierra. 

Perrucha, ahora que estás allá, dale saludos a Blanca, tu amiguita que en enero murió atropellada por esa "señora" que ingreso a las piletas con su auto mientras ella dormía en el pasto; decile a Blanca que la extrañamos. Perrita hermosa, que descanses en paz, que seas feliz en otro lado. 

Te vamos a querer siempre Berru... cariños, chau, chau.

M.

Berru te queremos y extrañamos MUCHO!!

La Abuela Berru en Bestiario, La Nación


Geppe

Geppe

Geppe era un perrito abandonado de la estación de trenes de Villa Domínico. "Apareció" muy sarnoso, herido, en muy malas condiciones. Habia comenzado el tratamiento antisárnico correspondiente y de a poquito le estaban creciendo los pelitos nuevos. Sólo era felíz con un poco de alimento y con su huesito diario.

Despues de conocerlo, de mimarlo, de llevarle de comer todos los días, de ponerle un nombre, de pensar que se iba a recuperar totalmente ... Fue atropellado por el tren y encontrado tirado al costado del terraplén. Recibió inmediatamente atención veterinaria.

Pero estaba muy malherido, con muchos cortes en todo el cuerpito. Ese Geppe que encontramos bien temprano no era el Geppe que venía corriendo a saludarnos. Apenas respiraba y murió siendo atendido. Esperamos que descanse en paz después de tanto dolor y esté ahora en un lugar mucho mejor del que le tocó vivir. En la estación de Domínico están a la espera de un hogar tres perros que fueron abandonados en similares condiciones que Geppe, muy sarnosos y en mal estado. El grupo de los "Chocos": Chocolina, Chocolino y Rumba también se despidieron de su amigo.

 


Tigre

El Abuelo Tigre

Este abuelito fue abandonado años atrás atado a un árbol con una grave miasis en su lomo. Fue medicado, atendido por un profesional veterinario, progresivamente se recuperó de sus heridas y aumentó de peso. De carácter "especial", fiel compañero de las personas que lo acompañaron siempre, desconfiado ante desconocidos. Su ladrido se distinguía entre los demás al llegar para alimentarlos, corría contento moviendo la cola a toda velocidad. Su típico andar, sereno y tranquilo, era único. Su mirada también. Tigre, uno de nuestros abuelitos, nos dejó y junto a su partida nos quedó un gran vacío de tristeza inmensurable. Nos parece verlo esperándonos para recibir sus mimos, dormir en su cuchita donde se sentía tan cómodo, comiendo el arroz con abundante carne que tanto le gustaba.

Tigre desde aquí te queremos decir que siempre estarás presente en nuestros corazones. Te extrañamos con toda el alma y te recordaremos como aquel viejito al cual le estaremos eternamente agradecidas por dejarnos ser parte de su vida.

Por siempre y para siempre serás nuestro Tigrecito.


Ratín (Dumbo)

Ratin

Ratín fue abandonado en el Parque cuando era tan sólo un cachorrito. Cuando lo vimos pensamos que alguien se había apiadado de él dándole un huesito, pero en realidad estaba jugando con una piña. Lo castramos y vivió 3 años muy felíz con sus amigos caninos del Parque. Siempre fue un perrito muy juguetón, compañero y cariñoso. Teníamos la ilusión de consegirle el hogar que tanto le hacía falta. Pero lamentablemente fue atropellado por un auto a dos cuadras del predio donde fue abandonado. Suponemos que lamentablemente siguió a alguien hasta allí para luego intentar cruzar la avenida. Desde aquí le enviamos todo nuestro amor y cariño a un gran amigo que estará presente siempre entre nosotros. Ratín, extrañamos mucho verte jugar, correr y fruncir el ceño con tus simpáticas orejitas.


Blanca

BlancaBlanca era una abuelita muy dulce y fiel. Vivió en la calle muchos años. Cariñosa, celosa de sus amigos, era la primera en acercarse a pedir caricias. Nos dejó cruelmente al ser atropellada sin recibir luego asistencia de ningún tipo. El conductor no paró ni se sintió aludido por su agonía. Nuestra Blanca fue dejada morir y no tuvimos oportunidad de despedirnos de ella, de darle un beso en su hociquito, ni brindarle una última caricia. Te amamos Blanca, tu partida nos llenó de mucha angustia y dolor. Que descanses en paz. Volveremos a vernos pronto.

 


Pequinesito

Pequinesito Pequinesito era un abuelito que abandonaron en el Parque. Lo bajaron de un auto un día domingo y allí vivió por un año y medio. Tenía cataratas en un ojito y los dientitos torcidos. Muy cariñoso y lleno de amor. Un 20 de julio intentó cruzar la avenida lindera al Parque y lo atropellaron. Como pudo se arrastró para morir en el único hogar que tenía porque no pudimos conseguirle la familia que él necesitaba. Pequinesito se fue de este mundo en el Dia del Amigo. Por él y por todos los "Pequinesitos" que sufren, este homenaje.

 


Para Delia

Delia Fernanda Villar. Así se llamaba esta gran mujer que deseamos homenajear. Quizás para muchos este nombre no signifique nada más que la referencia a una persona desconocida, pero para nosotros es importante rescatar lo que realmente representa ya que le perteneció a alguien que merece ser recordado por la inmensa sensibilidad que llevaba en su interior.   

Delia falleció a los 74 años en noviembre de 2004. Fue una persona humilde, bondadosa y atenta a las necesidades de los “hijos” que le dio la vida, tal como ella los llamaba. Por más de 19 años alimentó, cuidó y protegió a los animales que eran abandonados en el parque Los Derechos del Trabajador de Villa Domínico.

Muchas veces la vimos llorar ya que la angustiaba tanto el maltrato como el sufrimiento que, con o sin intención, podemos provocar a quienes ella tanto amaba. Pero también la vimos esbozar muchas sonrisas cuando sentía que sus acciones no eran vanas puesto que se dedicaba a salvar vidas; las vidas de seres que necesitaban de una mano amiga.     

Delia no era rica económicamente, pero sí en voluntad y generosidad. Todas las mañanas recorría diferentes comercios, carnicerías y almacenes. Recolectaba diarios, botellas y cartones ya que a todo le encontraba una utilidad a la hora de contestar al llamado de un animal necesitado. Y cuando sus recursos se lo impedían, dado que sólo contaba con su jubilación, recibía las contribuciones voluntarias de quienes podían ayudarla. Luego, bajo la lluvia o los intensos rayos del sol, se dirigía al Parque a cumplir con su vocación solidaria. Nunca, mientras su salud se lo permitió, desatendió a sus animales porque sabía que la estaban esperando ansiosamente.

De lunes a lunes, a las 10:00, un grupo de perros se aglomeraban en la parada de colectivos de Centenario Uruguayo y la avenida Mitre. Había que verlo para creerlo. Muchos pueden preguntarse para qué unos animales, supuestamente irracionales, hacían eso. Quedarse toda una mañana mirando al otro extremo de la calle. Atentos y cada vez más nerviosos a medida que pasaban los minutos.

Lo cierto es que se reunían y la esperaban todos los días. Para nosotros la respuesta a este hecho radica en que ellos le demostraban el mismo cariño y fidelidad que ella les tenía. Y lo expresaron a tal punto que, cuando Delia enfermó para luego dejarnos, la seguían esperando.

Era muy triste para nosotros verlos. Sabíamos que ella ya no iba a visitarlos más, pero cómo explicárselo a un animal que se negaba a comer ante la ausencia de quien le brindó todo lo que pudo hasta sus últimos días.

Generosidad, bondad, solidaridad, sensibilidad. Creemos que estas son sólo algunas de las grandes palabras que se desprenden de ese pequeño nombre: Delia .

Esto es lo que ella significa para nosotros y siempre le estaremos muy agradecidos ya que nos enseñó la grata satisfacción que uno puede sentir cuando se está dispuesto a ayudar a quien lo requiere.

Delia siempre está presente entre nosotros; especialmente cuando vemos los rostros de los animales que cuidó y a los que seguiremos procurándoles todo el cariño que merecen tal como ella lo hizo en vida.


Nona

NonaA ella la abandonaron en una calle lindera a dos avenidas muy peligrosas arrojándola de un auto en movimiento. Era ciega y sorda; una indefensa viejita que apenas podía caminar y alimentarse por si misma. Cuando la recogimos sabíamos que no iba a estar con nosotros por mucho tiempo. Le dimos todo el amor y los cuidados que necesitaba. Tuvimos el privilegio de compartir con Nona sus últimos 5 meses de vida. La recordamos con mucho afecto y conservamos sus caprichos y virtudes, entre risas y lágrimas, en lo más profundo de nuestros corazones.

 



Pechocha

PechochaA Pechocha la conocimos cuando alimentábamos a unos gatitos de una casa abandonada en Villa Domínico. Le ofrecimos comida y agua, y nos siguió hasta nuestro domicilio particular, donde vivió 10 años. Cuando ingresó a la familia ya era una perrita adulta que, suponemos, había tenido un hogar. Fue operada porque padecía de tumores mamarios, muy cuidada y amada desde entonces. Nos dio 10 años de amor incondicional que recordamos con mucha ternura.

 

 

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